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Reference Range WeeklyNúmero 2
Un jardín de microbios de formas redondeadas, en parte arrastrado por una marea suave, con algunos cristales de azúcar y un grupo que se extiende por el espacio vacío.

Comer dulces durante un tratamiento antibiótico podría dañar más la microbiota intestinal

Los antibióticos no solo eliminan las bacterias que causan la infección: también dañan la microbiota intestinal. Un nuevo estudio publicado en Nature analiza si lo que comes durante el tratamiento puede agravar o atenuar ese daño.

Los investigadores estudiaron 9.419 comidas de 173 personas ingresadas para un trasplante de células madre, una terapia que se usa sobre todo en cánceres de la sangre, y las analizaron junto con muestras de microbiota de 158 de esos pacientes. Quienes comían más dulces y azúcares mientras tomaban antibióticos presentaban una microbiota más alterada: menos variedad de bacterias y un mayor crecimiento de Enterococcus, una bacteria que puede causar enfermedades.

Ahora bien, los registros de comidas no permiten aislar el efecto del azúcar de todo lo demás que le ocurre a una persona gravemente enferma. Por eso el equipo pasó a experimentar con ratones: añadir sacarosa, el azúcar de mesa de siempre, hacía que la proliferación de Enterococcus causada por los antibióticos fuera más intensa y durara más. Según el comunicado de prensa, cada 100 gramos de azúcar consumidos en las 48 horas previas a los antibióticos se asociaron con una caída adicional del 21% en la diversidad bacteriana.

Hasta ahí llegan las pruebas. Los pacientes trasplantados reciben tratamientos muy agresivos y se parecen poco a un adulto sano que toma antibióticos unos días. En personas, el estudio muestra una asociación; la relación de causa y efecto solo se ha visto en ratones. Los propios autores subrayan que habrá que confirmarlo en otros grupos de pacientes y en estudios que modifiquen de verdad la alimentación.

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Fuentes

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