
La grasa parda observada en 100.000 exploraciones antiguas se relaciona con menos diabetes y depresión
- Estudio observacional
- 101.243 pacientes de un centro oncológico
La grasa parda es una fuente de calor para el cuerpo. En vez de almacenar energía, la consume para producir calor. Durante mucho tiempo se pensó que los adultos tenían muy poca, y comprobar quién la conserva suele exigir una exploración específica. Un equipo que publica en Nature encontró otra vía: imágenes que ya estaban en el archivo de un hospital.
El Memorial Sloan Kettering Cancer Center utiliza PET-TC para buscar tumores. La parte PET emplea un trazador que muestra dónde absorben azúcar los tejidos; la grasa parda activa también lo absorbe. Los investigadores reunieron las exploraciones de 101.243 pacientes. Alrededor del 8,8%, es decir, 8.897 personas, tenían grasa parda detectable; un método asistido por inteligencia artificial midió su actividad en 8.709 de esos pacientes.
Después vincularon esas imágenes con las historias clínicas. Al tener en cuenta la edad, el sexo, el índice de masa corporal, la temperatura exterior el día de la exploración y otros factores, las personas con grasa parda presentaban unas odds de diabetes de tipo 2 inferiores a la mitad, con una razón de odds de 0,42. Para la cardiopatía isquémica crónica, en la que las arterias estrechadas reducen el riego del corazón, la razón era de 0,53. La asociación se extendía a los episodios depresivos, con 0,68, y los trastornos de ansiedad, con 0,78. De 511 diagnósticos examinados, 98 mantenían una asociación significativa tras el ajuste y 92 eran menos frecuentes en quienes tenían grasa parda.
Una pista inesperada apareció en las listas de medicamentos. Quienes tomaban losartán, un fármaco habitual para la hipertensión, tenían más probabilidades de presentar grasa parda detectable. En células cultivadas y en ratones, el losartán aumentó su producción de calor. Eso justifica estudiar el medicamento, pero no demuestra ningún efecto sobre la grasa parda humana. Los experimentos con ratones usaron solo machos y no se ha realizado ningún ensayo en personas.
El diseño tiene puntos ciegos. Todos los pacientes procedían de un único centro oncológico, y el cáncer o su tratamiento podrían influir tanto en la grasa parda como en otros diagnósticos. Las exploraciones no se hicieron tras una exposición al frío, que normalmente activa esa grasa, por lo que probablemente no se detectó en muchas personas que sí la tenían. El trazador mide la captación de azúcar, que podría no reflejar cuánto calor produce el tejido. Un investigador ajeno al trabajo, citado en la información de Nature, señaló que hacen falta más estudios para saber si la grasa parda causa esos beneficios. Un organismo más sano podría simplemente conservar mejor la grasa parda activa; estas imágenes no permiten distinguir ambas posibilidades.
Recibe el próximo número por correo
Nuestra newsletter semanal sobre las novedades de la investigación en salud, explicadas para lectores curiosos y con enlaces a los estudios originales. Un correo a la semana.
Fuentes
Los títulos de las fuentes se conservan en su idioma de publicación.
Reference Range Weekly ofrece información general. No proporciona asesoramiento, diagnóstico ni tratamiento médico.